Red SANA define prioridades de incidencia para transformar la evidencia en acciones que resulten en sistemas alimentarios más saludables, justos y sostenibles

By kevin, 3 September, 2026

La Red Nacional para la Promoción e Incidencia en Alimentación Saludable (Red SANA) avanzó en una hoja de ruta hacia octubre de 2027 que articula evidencia científica, aprendizajes territoriales y alianzas institucionales para impulsar decisiones públicas a favor de una alimentación saludable.

La Fundación Red de Desarrollo Sostenible-Honduras (RDS-HN) lidera el Proyecto Co-ALSA: Coaliciones Latinoamericanas para la Incidencia en Alimentación Saludable, en consorcio con ECOSAD (Perú), el Instituto DEMOS (Guatemala), y con el apoyo técnico y financiero del Centro Internacional de Investigación para el Desarrollo (IDRC). Esta iniciativa busca identificar y fortalecer coaliciones y colectivos con capacidad de influir en políticas públicas de alimentación saludable, sistematizando aprendizajes y promoviendo conexiones estratégicas, con enfoque regional en Honduras, Guatemala y Perú.

Los calendarios que durante años orientaron la producción agrícola ya no ofrecen las mismas certezas. Durante el intercambio, una reflexión sintetizó la urgencia del momento: “ya no estamos sembrando en la época que sembrábamos”. La frase abrió una pregunta central para la Red SANA: ¿cómo convertir lo que ocurre en los territorios en mejores decisiones, propuestas e incidencia pública para promover una alimentación saludable?

Esa pregunta orientó la jornada de trabajo desarrollada en Siguatepeque del 26 al 28 de agosto, donde integrantes de la Red revisaron avances, retomaron la hoja de ruta definida previamente y acordaron prioridades para orientar su tercer año de trabajo.

El encuentro permitió conectar problemas que habitualmente se analizan por separado. El cambio climático fue abordado desde sus efectos sobre la producción, los ingresos y la disponibilidad de alimentos. Frente a escenarios cada vez más inciertos, las y los participantes destacaron la importancia de reconocer las particularidades de cada territorio y recuperar prácticas que permitan a productores y comunidades anticiparse mejor a los cambios. La experiencia compartida sobre el uso de boletines climáticos permitió reflexionar sobre cómo el acceso oportuno a información puede influir en decisiones sobre la preparación y siembra de parcelas. Al mismo tiempo, se plantearon alternativas vinculadas con la producción agroecológica y comunidades libres de pesticidas, tanto para autoconsumo como para comercialización.

“El acceso a la información es una herramienta, una buena estrategia para mitigar pérdidas.” Manuel Molina, Asociación de Desarrollo Pespirense (ADEPES)

Organizaciones integrantes de la Red Nacional

  1. Asociación de Desarrollo Pespirense (ADEPES)
  2. Asociación de Organismos no Gubernamentales (ASONOG)
  3. Asociación Pueblo Franciscano de Muchachas y Muchachos (APUFRAM)
  4. Comité para la Defensa del Consumidor de Honduras (CODECOH)
  5. Colegio de Nutricionistas y Dietistas de Honduras (CNDH)
  6. Dirección Departamental de Educación No.10 de Intibucá
  7. Fundación Guadalupana
  8. Programa de Reconstrucción Rural (PRR)
  9. Red de Comercialización Comunitaria Alternativa (COMAL)
  10. Organización de Mujeres Indígenas Tolupanas (OMIT)
  11. Unidad Técnica de Seguridad Alimentaria y Nutrición (UTSAN)

I. De investigar a transformar

Otro de los puntos centrales de la jornada abordó otro aspecto central de trabajo para la Red: ¿qué sucede después de producir evidencia?

La presentación del estudio denominado: “Estado nutricional y seguridad alimentaria y nutricional en niños/as en edad escolar, pre adolescentes y adolescentes de una escuela verde, saludable de Honduras: Diagnóstico integral y línea base para un estudio comparativo”, vinculado con el Instrumento Normativo de “Centros Educativos Verdes y Seguros”, permitió discutir las condiciones necesarias para construir entornos escolares que favorezcan la salud y la alimentación adecuada. Algunos aspectos que se analizan en este estudio es el acceso al agua, el manejo de residuos, la disponibilidad y diversidad de huertos escolares, la reducción del consumo de productos ultraprocesados y bebidas azucaradas, así como las condiciones del entorno alimentario de los centros educativos, entre otros aspectos.

La discusión dio entonces un paso clave: utilizar esos hallazgos para provocar acción.

“Que no se quede solo en documentación” fue una de las ideas planteadas. A partir de allí, se discutió la posibilidad de desarrollar indicadores y subindicadores más operativos, explorar una experiencia piloto y establecer alianzas que permitan demostrar resultados antes de avanzar hacia una escala mayor.

Fundación Guadalupana CoordinadoraOMIT; ASONOG
Director RDS-HNIntegrantes de la Red SANA
Este enfoque convierte la investigación en una herramienta de incidencia, y no solo informativa. No se trata solamente de identificar brechas, sino de utilizar la evidencia para dialogar con instituciones, construir soluciones, evaluar sus resultados y generar condiciones para su sostenibilidad.

La conversación reflexiva sobre los resultados del estudio permitió además vincular educación, nutrición, gobernanza y sostenibilidad. Entre las acciones planteadas se estableció la articulación con autoridades educativas y otros actores públicos, el fortalecimiento del rol de profesionales de la nutrición, particularmente del Colegio de Nutricionistas y Dietistas de Honduras (CNDH), y la conexión de estas acciones con las políticas y experiencias existentes de alimentación escolar.

II. Una agenda de incidencia con articulación y propuestas a largo plazo 

De cara a la implementación de la hoja de ruta definida, la Red SANA proyecta fortalecer espacios de articulación que permitan pasar de la discusión a acciones de incidencia capaces de generar cambios sostenibles. La posibilidad de avanzar en esos cambios dependerá, en buena medida, de su participación en espacios donde se discuten políticas, normativas y decisiones públicas vinculadas con los sistemas alimentarios.

Entre las prioridades identificadas se encuentran los procesos vinculados al estatuto y la inserción de profesionales de nutrición en los sistemas públicos; la promoción de entornos alimentarios saludables en centros educativos; la vinculación con las Mesas SAN; y la revisión de marcos normativos relacionados con los sistemas alimentarios.

La ruta también contempla visibilizar experiencias territoriales y convertirlas en insumos para la incidencia, recuperando aprendizajes que ya han generado resultados y que pueden orientar procesos de réplica, escalamiento y diálogo con tomadores de decisión. Entre ellas se encuentran las experiencias de Red COMAL y el PRR en la promoción de declaratorias municipales para la protección de semillas nativas, así como la experiencia de ADEPES con la ración fresca, cuya sistematización permitirá documentar elementos relevantes para su promoción en otros territorios.Lideresa Tolupana
ParticipanteKaren Oliva

A esto se suma el pilotaje liderado por ASONOG para escalar la aplicación del Reglamento para Entornos Alimentarios Saludables en Centros Educativos (REASCE), que se desarrollará en 5 centros educativos de Yorito, retomando como referencia la experiencia impulsada por la Dirección Departamental de Educación de Intibucá. 

III. Hacer que el conocimiento circule y genere cambios sostenibles

“Es importante que las experiencias que se desarrollan en distintos territorios y sectores encuentren puntos de conexión”. Iveth Izaguirre, Unidad Técnica de Seguridad Alimentaria y Nutrición (UTSAN)

Durante el encuentro también se plantearon oportunidades de intercambio con otros procesos latinoamericanos, particularmente alrededor de producción agroecológica y alimentación escolar, así como la importancia de continuar investigando, generando datos y difundiendo resultados que tengan utilidad práctica. La siguiente etapa de la Red SANA tendrá, por tanto, el desafío de hacer que el conocimiento y los aprendizajes se conviertan en capacidad colectiva de incidencia.

La hoja de ruta construida para el tercer año abre una oportunidad concreta: pasar de los hallazgos a las propuestas, de las experiencias a los aprendizajes compartidos y de la articulación a acciones capaces de dialogar con instituciones, territorios y políticas públicas.

Producir evidencia y aprendizajes es necesario. Lograr que esa evidencia se utilice para transformar el sistema alimentario es ahorael siguiente paso.

Red Nacional para la Promoción e Incidencia en Alimentación Saludable

 

Autor(es)
Co-ALSA
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